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Enero 13, 2006

Buscando desesperadamente un precio

Archivado en: *Collage — Ingrid Valero @ 9:28 pm

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Un proyecto llega a nuestras manos, entre la empresa cliente y nosotros sólo hay una respuesta que importa: el precio, esa parte del presupuesto que decidirá si en los próximos meses dejarás de saber qué es “ocio” para dedicarte a trabajar de lleno.

Una de los consejos más comunes a la hora de fijarle un precio a nuestro trabajo es cobrar según la empresa cliente, algo así como “dependiendo del sapo lanzas la pedrada” o “miras su oficina y de allí sacas los costos del proyecto”. Incorrecto, a mi parecer, pues no toma en cuenta una parte vital del asunto: nuestro trabajo.

Otra recomendación popular es "ponle un precio a tu hora de trabajo y cobra de acuerdo al tiempo que te lleve el proyecto”. Craso error que parte de la idea de ser un freelance y asumir esto como una falta de compromisos con el futuro de “la empresa” que somos.

¿Empresa que somos? Sí, es bueno entender nuestra actividad como una empresa; por más que trabajemos en el sótano de la casa o en una oficina 2×2, los principios económicos son los mismos. Nuestro objetivo es generar utilidades, no para pagar la cena con los amigos ni para comprar el último celular, sino para construir las bases de nuestra firma. A menos que queramos estar toda la vida bajando las escaleras al sótano.

Entonces… si lo de la pedrada no funciona y quedarnos en la oficina 2×2 no es nuestra meta… ¿cómo calcular el precio de nuestro trabajo? No hay una fórmula mágica, pero daremos un paso crucial al conocer las variables de costo y nuestras expectativas.

Variables
¿Qué objetivo perseguimos con este proyecto? Nos gusta, necesitamos esa experiencia, nos interesa tener ese cliente en la cartera de proyectos… o sólo queremos ganar dinero.

Conocer la competencia. A menudo las empresas medias y grandes cotizan de modo alterno. Sólo recuerda, trabajar gratis es costoso.

¿Con qué experiencia y prestigio contamos? ¿Tenemos un amplio portafolio que nos respalde?

¿Quién nos recomendó a la empresa cliente?

¿Conocemos nuestros costos de producción? A sacar la cuenta.

¿Qué tan solvente es la empresa cliente? Una Pyme, una corporación.

Los lapsos de pago. A menudo las empresas grandes tienen muchos trámites administrativos y nuestro cheque podría tardar unas semanas, meses… y hasta años.

Importancia del proyecto en los negocios del cliente y el nivel de problemas tendremos si no funciona.

Expectativas
El dinero que obtenemos de un proyecto no es nuestro, es de la empresa. Nosotros somos un ente aparte con un sueldo generoso (si eso es posible).

El dinero proviene de un proyecto que nos ha hecho trabajar desde que conocemos el cliente y vamos a su oficina a intentar, infructuosamente, calcular el precio según las sillas Barcelona que decoran el lobby. Es decir, las horas de trabajo en proyecto cubren la atención al cliente, asistencia a reuniones, entrega de propuestas, comunicación vía e-mail o telefónica, investigación… y demás etcéteras.

El dinero es producto de una actividad que realizamos para generar ganancia. No debemos desvalorizar nuestro trabajo.

El dinero debe cubrir tu sueldo generoso (si eso es posible), pagar impuestos (no te duermas en los laureles), costear las facturas de “la empresa” en su actividad, y sobre todo ser soporte para una reinversión (recuerda que no queremos trabajar toda la vida en el sótano).

Bueno, ahora sigamos sacando la cuenta cada uno por su lado.

1 Comentario»

  1. Valga la lección del día (valga el ping de hoy).
    Muchos periodistas deberían saber algo de este tratado sobre bienes tangibles y no tangibles.
    Y está genial lo de la cena con los amigos… es más común de lo que parece.

    Comentario por LuisCarlos — Enero 24, 2006 @ 1:34 pm


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