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Enero 28, 2006

Recopilando lecturas infantiles

Archivado en: La incre√≠ble historia que se hizo letra — Ingrid Valero @ 1:16 pm

El caracol y el rosal (fragmento)
Autor: Hans Christian Andersen

Nada ha cambiado. No se advierte el m√°s insignificante progreso. El rosal sigue con sus rosas, y eso es todo lo que hace. Pas√≥ el verano y vino el oto√Īo, y el rosal continu√≥ dando capullos y rosas hasta que lleg√≥ la nieve. El tiempo se hizo h√ļmedo y hosco. El rosal se inclin√≥ hacia la tierra; el caracol se escondi√≥ bajo el suelo. Luego comenz√≥ una nueva estaci√≥n, y las rosas salieron al aire y el caracol hizo lo mismo.

-Ahora ya eres un rosal viejo -dijo el caracol-. Pronto tendr√°s que ir pensando en morirte. Ya has dado al mundo cuanto ten√≠as dentro de ti. Si era o no de mucho valor, es cosa que no he tenido tiempo de pensar con calma. Pero est√° claro que no has hecho nada por tu desarrollo interno, pues en ese caso tendr√≠as frutos muy distintos que ofrecernos. ¬ŅQu√© dices a esto? Pronto no ser√°s m√°s que un palo seco… ¬ŅTe das cuenta de lo que quiero decirte?

-Me asustas -dijo el rosal-. Nunca he pensado en ello.

-Claro, nunca te has molestado en pensar en nada. ¬ŅTe preguntaste alguna vez por qu√© florec√≠as y c√≥mo florec√≠as, por qu√© lo hac√≠as de esa manera y de no de otra?

-No -contest√≥ el rosal-. Florec√≠a de puro contento, porque no pod√≠a evitarlo. ¬°El sol era tan c√°lido, el aire tan refrescante!… Me beb√≠a el l√≠mpido roc√≠o y la lluvia generosa; respiraba, estaba vivo. De la tierra, all√° abajo, me sub√≠a la fuerza, que descend√≠a tambi√©n sobre m√≠ desde lo alto. Sent√≠a una felicidad que era siempre nueva, profunda siempre, y as√≠ ten√≠a que florecer sin remedio. Tal era mi vida; no pod√≠a hacer otra cosa.

-Tu vida fue demasiado f√°cil -dijo el caracol.

-Cierto -dijo el rosal-. Me lo daban todo. Pero t√ļ tuviste m√°s suerte a√ļn. T√ļ eres una de esas criaturas que piensan mucho, uno de esos seres de gran inteligencia que se proponen asombrar al mundo alg√ļn d√≠a.

-No, no, de ning√ļn modo -dijo el caracol-. El mundo no existe para m√≠. ¬ŅQu√© tengo yo que ver con el mundo? Bastante es que me ocupe de m√≠ mismo y en m√≠ mismo.

-¬ŅPero no deber√≠amos todos dar a los dem√°s lo mejor de nosotros, no deber√≠amos ofrecerles cuanto pudi√©ramos? Es cierto que no te he dado sino rosas; pero t√ļ, en cambio, que posees tantos dones, ¬Ņqu√© has dado t√ļ al mundo? ¬ŅQu√© puedes darle?

-¬ŅDarle? ¬ŅDarle yo al mundo? Yo lo escupo. ¬ŅPara qu√© sirve el mundo? No significa nada para m√≠. Anda, sigue cultivando tus rosas; es para lo √ļnico que sirves. Deja que los casta√Īos produzcan sus frutos, deja que las vacas y las ovejas den su leche; cada uno tiene su p√ļblico, y yo tambi√©n tengo el m√≠o dentro de m√≠ mismo. ¬°Me recojo en mi interior, y en √©l voy a quedarme! El mundo no me interesa.

Y con estas palabras, el caracol se metió dentro de su casa y la selló.

-¬°Qu√© pena! -dijo el rosal-. Yo no tengo modo de esconderme, por mucho que lo intente. Siempre he de volver otra vez, siempre he de mostrarme otra vez en mis rosas. Sus p√©talos caen y los arrastra el viento, aunque cierta vez vi, c√≥mo una madre guardaba una de mis flores en su libro de oraciones, y c√≥mo una bonita muchacha se prend√≠a otra al pecho, y c√≥mo un ni√Īo besaba otra en la primera alegr√≠a de su vida. Aquello me hizo bien, fue una verdadera bendici√≥n. Tales son mis recuerdos, mi vida.

Y el rosal continu√≥ floreciendo en toda su inocencia, mientras el caracol dorm√≠a all√° dentro de su casa. El mundo nada significaba para √©l. Y pasaron los a√Īos. El caracol se hab√≠a vuelto tierra en la tierra, y el rosal tierra en la tierra, y la memorable rosa del libro de oraciones hab√≠a desaparecido…

Pero en el jard√≠n brotaban los rosales nuevos, y los nuevos caracoles se arrastraban dentro de sus casas y escup√≠an al mundo, que no significaba nada para ellos. ¬ŅEmpezamos otra vez nuestra historia desde el principio? No vale la pena; siempre ser√≠a la misma.

4 Comentarios»

  1. La primera vez lo agarre pensando en otra cosa y no pase del segundo parrafo.
    Hoy lo releo y adore, me llego en buen dia :-)
    Hay cosas q lees el dia q debes de leerlas, hay cosas q ves el dia q tienes q verlas, and so on…

    Comentario por Caribe — Febrero 17, 2006 @ 1:58 pm

  2. ¬ŅY qui√©n habr√° decidido que los cuentos de Hans Cristian Andersen eran para ni√Īos? Seguramente alg√ļn caracol que prefiri√≥ encerrarse en su concha y que otros se ocuparan del mundo.

    Comentario por Mal√©fica — Febrero 21, 2006 @ 6:17 pm

  3. De todos modos no excluye Mal√©fica, aunque es un tema interesante. Muchos de los “cuentos infantiles” los disfruto (y comprendo) m√°s ahora que cuando era ni√Īa.

    Comentario por Ingrid Valero — Febrero 21, 2006 @ 6:28 pm

  4. me gusta leer

    Comentario por edgar — Septiembre 28, 2006 @ 7:43 pm


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Comentarios