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Agosto 24, 2005

Moonrise

Archivado en: Fotini — Ingrid Valero @ 4:33 pm


Moonrise, Hernández - Ansel Adams

Fragmentos de un discurso amoroso, de Roland Barthes

Archivado en: La increíble historia — Ingrid Valero @ 2:48 pm

"Cuando imagino suicidarme por una llamada telefónica que no llega, se produce una obscenidad tan grande como cuando, en Sade, el papa sodomiza a un pavo.

Pero la obscenidad sentimental es menos extraña, y eso es lo que la hace más abyecta; nada puede superar el inconveniente de un sujeto que se hunde porque su otro adopta un aire ausente, mientras existen todavía tantos hombres en el mundo que mueren de hambre, mientras tantos pueblos luchan duramente por su liberación… "


Fragmentos de un discurso amoroso (1977)
Roland Barthes

Agosto 12, 2005

Persona, de Ingmar Bergman

Archivado en: Fotograma — Ingrid Valero @ 3:06 pm


persona_fr.jpgDirección:
Ingmar Bergman
Guión: Ingmar Bergman
País: Suecia
Año: 1966
Duración: 85 min
Reparto: Bibi Andersson (Alma), Liv Ullmann (Elisabeth Vogler), Gunnar Björnstrand (Sr. Vogler)
Fotografía: Sven Nykvist
Música: Lars Johan Werle

Sinopsis:
Elisabeth Vogler (Liv Ullman), actriz de teatro, pierde el habla mientras representaba a Electra. Recluida en una clínica descartan que el estrés y la fatiga sean la causa de su extraña enfermedad. Elisabeth no habla porque no quiere, desea escapar de la realidad, conservarse en lo etéreo.

Por recomendaciones médicas la trasladan a una cabaña, alejada de cualquier vestigio de ciudad, le acompaña Alma (Bibi Anderson), una joven enfermera deseosa de ser escuchada. Ambas llegan a formar una sola mujer, intercambiando ánimos y actitudes, gestos, aspiraciones, amores y odios.

persona_2_200.jpgPersona: cuando te miras al espejo
En 1966, el director sueco Ingmar Bergman enfrenta a dos mujeres, la intensidad del conflicto es tal que terminan mimetizándose mutuamente convirtiéndolas en una Persona.

Escrita durante la estancia del director sueco en un hospital, entre conflictos anímicos y separación total del exterior, Persona asumió categoría de película maldita que la alejaba de la popularidad de Fanny y Alexander y la recluía a circuitos alternativos de cine. Esta película es uno de los caminos menos recorridos en la obra de Bergman, y a su vez, uno de los más intensos.

Críticos y amateurs le han encontrado a Persona decenas de significados. Algo notable si consideramos que eso sólo se logra cuando hay una interacción real entre el filme y el espectador. Algunos lo consideran un viaje psicoanalítico, una odisea de metáforas, un descubrimiento a la mujer que arrastra al suspenso. Descripciones que hacen comprender el sitial de esta película entre las menos conocidas de Bergman.

En mi opinión, tales retratos son exagerados, Persona es la metáfora de la relación entre el cine y cada persona del público que termina mimetizada con lo que ha concebido como película.

No es un filme difícil, no exige más que comunión con los 86 minutos de imagen, sonido y discurso, es intensa y a momentos parece arrancarte vestigios de gritos de angustia o sorpresa. Sólo la fotografía de Sven Nykvist, un intenso contraste blanco y negro vale para tener esta historia entre los DVD de la casa.

Escena memorable, el monólogo de Alma y Elisabeth frente al espejo, cuando Bergman logra superponer los rostros de las dos mujeres y crea un nuevo rostro. Como detalle personal, esta película me reencontró con el cine.

Agosto 9, 2005

KungFusion: no se confunda

Archivado en: Fotograma — Ingrid Valero @ 3:11 pm

5185.jpg
Año:
2004
Nacionalidad: China-Hong Kong
Dirección: Stephen Chow
Estudio: Columbia Tri-Star
Intérpretes: Stephen Chow (Sing)
Yuen Wah (Terrateniente)
Qiu Yuen (Landlady)
Leung Siu Lung (La Bestia)
Guión : Tsang Kan Cheong - Stephen Chow - Xin Huo
Fotografía: Hang-Sang Poon
Música: Raymond Wong

Kung Fusión se presenta como la sátira a los filmes de acción de Hollywood, y un homenaje al cine comedia de Buster Keaton, al esplendor de Bruce Lee y a la heroicidad del western spaghetti. Una labor titánica que asume Stephen Chow, para luego dejarla a mitad de camino.

Ironizar sobre una situación no implica necesariamente caer en los mismos gags , en los mismos efectos, la misma violencia exagerada y finalmente en la misma historia del héroe salvador que se niega a aceptar su destino… eso sin mencionar el manido uso del humor escatológico que sólo provoca risas fáciles. Ironizar requiere ingenio y un sutil humor.

Luego el homenaje. Desfigurar aquello que decimos admirar no es rendir honores.

Así es como llegamos al cine para ver una cosa y salimos con otra que puede ser definida con una sola palabra: Truculencia. Y no truculencia al estilo de Alex de la Iglesia, esto es truculencia para que usted se ría sin problemas, para que salga de la sala de cine con mandibulítis.

Por esto es que para ser sinceros, cuando vaya a ver Kung Fusión no espere encontrarse con la venganza del cine chino, no crea que el actor mueve sus pectorales para homenajear a Bruce Lee, es simple… usted va a reírse con una película fácil que aspiró a mucho y te dejó con poco.

Agosto 1, 2005

“La conjura de los necios” de John Kennedy Toole (Extracto)

Archivado en: La increíble historia — Ingrid Valero @ 4:18 pm

Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo.

Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer. El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleans, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer. Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso. También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños.

Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria. Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia. Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme.

Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza.

John Kennedy Toole (EEUU, 1937-1969)