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Junio 12, 2006

La insoportable levedad del ser, Milan Kundera

Archivado en: *Collage — Ingrid Valero @ 8:18 pm

"Lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca.
Si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto"

Siempre me pareció que este libro de Milan Kundera tenía nombre de Tratado de filosofía. Pero es una historia de amor. Mejor, es una historia sobre el egoísmo cotidiano.

Tomás, Teresa y Sabina. Detrás de bambalinas Franz. Las jóvenes checas besando a desconocidos frente a los tanques rusos. Teresa con sus maletas en la vida de Tomás. Tomás redescubriendo a Sabina una y mil veces. Sabina resignada a ser la mentira de Franz. Y Franz mirando desde afuera a una Checoslovaquia invadida.

insoportabkle
Al principio la idea queda clara: todo puede repetirse, como un eterno retorno. Una y otra vez los personajes ensayan entre el compromiso y la renuncia. Y de tanto repetirse, la vida termina siendo leve… tan leve como una pluma.

Si tenemos la oportunidad de cambiar las cosas, la vida deja de ser un borrador, una tentativa de guión, para convertirse en la obra maestra, sin mácula.

Frases:

"Se encontró por primera vez a Teresa hace unas tres semanas en una pequeña ciudad checa. Pasaron juntos apenas una hora. Lo acompañó a la estación y esperó junto a él hasta que tomó el tren. Diez días más tarde vino a verle a Praga. Hicieron el amor ese mismo día. Por la noche le dio fiebre y se quedó toda una semana con gripe en su casa.

Sintió entonces un inexplicable amor por la chica casi desconocida; le pareció un niño al que alguien hubiera colocado en un cesto untado con pez y mandado río abajo para que Tomás lo recogiese a la orilla de su cama".

"Cuando constató que lo había perdido todo, se puso a buscar al culpable"

Imagen: Fotogramas de "La insoportable levedad del ser". Versión cinematográfica de Phillip Kaufman (no, no la vean. Lean el libro).

Junio 4, 2006

Sobre la televisión, de Pierre Bordieu

Archivado en: Medios: ¿Más o menos? — Ingrid Valero @ 4:07 pm

Esta pequeña obra es la trascripción de dos conferencias realizadas el 18 de marzo de 1996 en el College de France, por el estudioso de la comunicación (hoy fallecido) Pierre Bordieu. En ellas, hace un acercamiento a los efectos de la televisión en las diferentes esferas de la producción cultural.

De modo ameno y resumido, Bordieu aborda la cuerda floja de los medios de comunicación que se debaten entre convertirse "en extraordinarias herramientas de democracia directa o en precisos instrumentos de opresión simbólica".

De allí parte a una serie de reflexiones acerca del "verse en televisión". La pantalla se ha convertido en la fuente de Narciso en la que poco importa lo que se diga mientras se está en ella, y engloba todo con una interesante cita: "Ser es ser visto".

Prosigue con la censura invisible y la autocensura, a la que llama la corrupción estructural. De allí parte al "monopolio de la televisión sobre la formación de mentes", el uso de lenguaje y las imágenes para ocultar mostrando y mostrar para esconder, hasta llegar a la informaci�n circular que no es otra cosa sino la repetición obscena de contenidos que uniformizan y homogenizan la competencia de los medios.

Entonces entra con la parte que provocó mayor interés en mí, el índice de audiencia, la urgencia y el uso de los fast thinkers. Tomaré prestados unos párrafos del libro para señalar cada uno de los casos.

Indice de audiencia

"El índice de audiencia es la medición del número de telespectadores que sintonizan cada cadena. Esta medición se ha convertido en el criterio último del periodista (…) Hace tan sólo 30 años, entre los escritores de vanguardia y los artistas modelo, el éxito comercial inmediato resultaba sospechoso: se le consideraba una señal de compromiso con el siglo, con el dinero. En cambio ahora, y cada vez más, el mercado es reconocido como instancia legítima de la legitimación. (…) Impera en la actualidad, una mentalidad de índices de audiencia en la cual la lógica comercial se impone a las producciones culturales".

La urgencia y los fast thinkers
El último es consecuencia de la primera, pero se retroalimentan de modo efectivo.

"Los índices de audiencia ejercen un particular efecto sobre la televisión: se traducen en una mayor presión de la urgencia por la primicia y el dominio informativo (…) Se dice más o menos que cuando se está atenazado por la urgencia no se puede pensar. Y uno de los mayores problemas que plantea la televisión es el de las relaciones entre pensamiento y velocidad. ¿Se puede pensar atenazado por la velocidad? ¿Acaso la televisión, al conceder la palabra a pensadores supuestamente capaces de pensar a toda velocidad, no se está condenando a no contar más que con fast thinkers, con pensadores que piensan más rápido que su sombra?

Hay que preguntarse, en efecto, cómo son capaces de responder a estas condiciones absolutamente particulares, cómo consiguen pensar en condiciones en las que nadie podría hacerlo. La respuesta, me parece, es que piensan mediante ideas preconcebidas, mediante tópicos (…) Cuando se emite una idea preconcebida es como si eso ya se hubiese hecho, como si el problema estuviese resuelto. La comunicación es instantánea porque, en un sentido, no existe. O es sólo aparente. El intercambio de ideas preconcebidas es una comunicación sin más contenido que el propio hecho de la comunicación.

Los fast thinkers proponen fast food cultural, alimento cultural predigerido (…) son los especialistas del pensamiento desechable, los profesionales les llaman "los buenos clientes". Son personas a las que se puede convidar, se sabe que serán maleables, que no crearán dificultades ni pondrán en apuros, y además hablarán hasta por los codos".

Culmina Bordieu con los debates verdaderamente falsos y falsamente verdaderos, el papel del presentador, contradicciones y tensiones, la composición del panel y las relaciones de competencia y de connivencia.

Es un libro corto, muy fresco, con ejemplos; muy adecuado para acercarse de modo crítico a la televisión.

Junio 3, 2006

Un blog en la década de los 40

Archivado en: La increíble historia — Ingrid Valero @ 9:33 am

La sepultura sin sosiego, de Cyril Connolly, es una obra catalogada de modo variopinto. Desde recetario de dichas oscuras y pesares brillantes, hasta el compendio de las excentricidades de un londinense muy snob.

Para mí es un libro de múltiples conversaciones y anécdotas; lleno de citas prestadas, de consideraciones personalísimas, de pequeñas historias que intentan explicar grandes cosas. Un blog en la década de los 40.

Su autor es un inglés atrapado tras una ventana en la que no para de llover: Cyril Connolly. Contemporáneo de Graham Greene y George Orwell, Connolly fue considerado durante muchos años una gran promesa de la literatura británica y uno de los mejores críticos literarios de los años 30 y 40.

Frases

"¿Por qué solamente las hormigas disponen de parásitos cuyos zumos embriagadores beben y en aras de los cuales sacrifican incluso a sus crías? Porque son los insectos que gozan de una estructura social más elevada, y por ello también su vida es la más intolerable".

"Cuando me paro a considerar todo lo que creo, y para ello debo partir de todo aquello en lo que no creo, me da la sensación de conformar una minoría de uno… pese a saber que hay millares como yo: los liberales sin creencia en el progreso, los demócratas que desprecian a sus semejantes, los paganos que han de vivir de acuerdo con una moral cristiana, los intelectuales para quienes el intelecto no es suficiente… materialistas insatisfechos, somos tan vulgares como el barro".

"Síntomas de buena salud que se esfuman: levantarse temprano, afeitarse temprano, vivacidad en el cuarto de aseo, alacridad al cruzar la calle, cuidado del aspecto externo, horror de la propiedad, indiferencia hacia los peri�dicos, amabilidad con los desconocidos, folie des maures".

"Hay dos maneras de arruinarse el gusto por la literatura: la primera consiste en entregarse a la bibliofilia; la segunda, en dedicarse a la crítica literaria".